Acorde al ayer grisáceo y cansino,
el hoy refleja en mis paredes dolor,
donde se murió la dicha del destino
que dividió nuestro corazón en dos.
Y en el templo de la soledad habito
esperando tener un giro en mi vida,
el presente absorto inhibe mis sentidos
por un pasado que no cierra su herida.
Ven y sana todas las horas de llanto
y alivia este pesar del recuerdo vivo,
ven apresurando de nuevo esos pasos
llevándote mis huellas a tu camino.
Ya no deseo habitar en este templo
donde muero perdida en el día a día,
abrazando del ayer el dulce tiempo
que mitigaba las noches de agonía.
Pues absurdo es romper así una existencia,
deteniendo hasta la luz del astro sol,
con tristeza que recorre las vivencias
en mi solitario templo de dolor.
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