domingo, 17 de abril de 2011

Templo de soledad

Acorde al ayer grisáceo y cansino, 

el hoy refleja en mis paredes dolor, 

donde se murió la dicha del destino 
que dividió nuestro corazón en dos. 

Y en el templo de la soledad habito 
esperando tener un giro en mi vida, 
el presente absorto inhibe mis sentidos 
por un pasado que no cierra su herida. 

Ven y sana todas las horas de llanto 
y alivia este pesar del recuerdo vivo, 
ven apresurando de nuevo esos pasos 
llevándote mis huellas a tu camino. 

Ya no deseo habitar en este templo 
donde muero perdida en el día a día, 
abrazando del ayer el dulce tiempo 
que mitigaba las noches de agonía. 

Pues absurdo es romper así una existencia, 
deteniendo hasta la luz del astro sol, 
con tristeza que recorre las vivencias 
en mi solitario templo de dolor. 


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