En la madrugada quieta silenciosa
sere para ti mas mujer que nadie
No he de ser timida ni vacilante
sere contigo intrepida decidida.
En tus noches oscuras y cansadas,
mi piel será sosiego a tus pupilas.
Mi regazo cojín a tu cansancio.
Beberé tus ardores apresurada.
Seré tuya en entrega desquiciada;
Saciaré esa sed antes reprimida.
Te viviré cada instante complacida,
tus caricias serán pan para mi vida.
Has de mí no solo tu esposa; Tu amante.
Estréname cada noche sin medida
ven a mi ya, vivo solo esperándote
¡Con aliento de tu boca, dame vida!.
No hay comentarios:
Publicar un comentario